Biscarrués y la crisis

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(20/07/2011)

La aprobación por parte del Gobierno del pantano de Biscarrués es un caso de estudio para comprender las razones que nos han llevado a la crisis actual.

Este proyecto -que pretende paralizar el río Gállego en el entorno de los Mallos de Riglos- tiene una larga trayectoria de discusión que he podido seguir, y participar muy activamente, como miembro de la Comisión del Agua y de la ponencia de trabajo creada para abordarlo. Desde esa posición adelantada, he conocido los detalles de un proyecto que pone en serio peligro la subsistencia de una zona emergente –la Galliguera o Reino de los Mallos-, que modifica uno de nuestros paisajes más emblemáticos, el entorno de los propios Mallos, y que, contra más sabes de él, menos entiendes para qué sirve.

Al principio se decía que serviría para conseguir agua para regadío del río Gállego, casi 200 Hm3. En el transcurso de la ponencia de trabajo que antes he citado, y con la inestimable colaboración de la Iniciativa Social de Mediación, se consiguieron fórmulas para conseguir no esa cantidad, sino casi el doble mediante la construcción de algunas balsas laterales que resultaban más eficaces, rápidas y baratas. Amen de menos perjudiciales para el río.

Además, los datos de caudales de un río ya muy regulado y explotado, indicaban que de construirse el pantano de Biscarrués este no tendría apenas caudales que embalsar (léase puntas de crecida) y sería una obra prácticamente inútil.

Sin embargo, el argumento de que el pantano “lo paga el rey” como se dice popularmente, o sea, con cargo a los presupuestos públicos de todos nosotros, seguía pesando para sus defensores, que si obtenían algún beneficio (en forma de hidroeléctrica, constructora o posible venta de agua) bueno era si a ellos les salía gratis.

Este modo de pensar, derrochando el dinero, decenas de millones de euros, para no se sabe muy bien qué, con aires de nuevo rico caprichoso. Abusando de las arcas públicas para intereses privados. Es en buena medida lo que nos ha llevado a esta preocupante crisis. Una crisis que también tiene una pata ambiental, pues también se debe al derroche y desprecio por nuestro patrimonio-recurso natural. En este caso, también está presente ese aspecto, pues se desprecia por completo un paisaje como el de los Mallos de Riglos, un tramo del río Gállego todavía bien conservado y valioso, un bien como es el agua que, por mucho que les pese a algunos, es y debe seguir siendo público.

Pero he aquí, que ese modo de pensar doblemente derrochador, el que nos ha traído a esta crisis, es el que ha triunfado con la aprobación del pantano de Biscarrués: se dilapidarán decenas de millones de euros públicos, se anulará una pieza fundamental de nuestro patrimonio natural y cultural... para no se sabe muy bien qué, como si nos sobrarán lo uno y lo otro.

Si queremos salir de la crisis, bueno sería que empezáramos a cambiar y a pensar de otro modo, más racional y justo.

Un buen indicador puede ser este proyecto, al que todavía le queda mucho por decir, pues somos muchos los que seguimos sin entender porqué se quiere hacer este sin sentido que inundará un territorio, una partida de dinero público y un río, el Gállego, que es de todos.

Paco Iturbe

Artículos de opinión | Miércoles, 20 Julio 2011 | Coagret
COAGRET :: COordinadora de Afectados por GRandes Embalses y Trasvases Por una Nueva Cultura del Agua, No más pueblos bajo las aguas. RÍOS SIN PRESAS ¡PUEBLOS VIVOS!