Además de la ecología, la economía

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(03/05/2011)

Pues sí, este puente, además de predicar en Biscarrués, paseé por la ribera del Gállego espiando a los martines pescadores y bajé los rápidos, feliz y cargado de adrenalina como un crío que aprende a ir en bicicleta. Al igual que cuando voy por Canal Roya desde Anayet o recorro la cabecera del valle de Castanesa, me hacía la pregunta de rigor: ¿cómo es posible que estos parajes (cuyo valor medioambiental se aprecia a simple vista) estén amenazados por pantanos o estaciones de esquí?

Es obvio que el Sistema sigue sin entender que estamos en otro momento, que hay un cambio radical de paradigmas en lo que a la relación con la naturaleza se refiere, que ya tenemos nuestras cuencas suficientemente reguladas y nuestras montañas suficientemente esquiables y construidas como para seguir metiéndoles caña.

¡Ah!, pero no hablemos ya de ecología; hablemos de economía. En la Galliguera, el encanto de los paisajes, la presencia de Los Mallos y el raffting en el Gállego han permitido crear empresas, consolidar puestos de trabajo (varios cientos), movilizar inversiones privadas y dar vida a los pueblos, además de crear riqueza (y no poca). Están las actividades acuáticas y montañeras, los bares y restaurantes, el turismo rural, los hostales (en Murillo construyen ahora un hotel de cuatro estrellas, sesenta habitaciones, spa y todo lo demás)... en confluencia con producciones agropecuarias tradicionales y otras novedosas, como los proyectos para cultivar trufa negra. Y no hay más porque la perenne amenaza que supone el pantano de Biscarrués frena no pocas iniciativas (eso y la indiferencia institucional). Es decir, que tenemos ahí una tupida trama de desarrollo rural sostenible y lo mejor que sabemos hacer con ella es... inundarla.

Y así, mientras en unas comarcas tiramos alegre e infructuosamente el dinero con la excusa de atraer empresas, levantar hoteles y fijar población, en otras, donde todo eso existe de manera natural por cuenta de la iniciativa privada, lo jodemos a conciencia imponiendo infraestructuras pasadas de rosca. Eso sí, tanto en un caso como en el otro el chandrío corre por cuenta del contribuyente. Qué listos, ¿eh?

José Luis Trasobares

Artículos de opinión | Martes, 03 Mayo 2011 | Coagret
COAGRET :: COordinadora de Afectados por GRandes Embalses y Trasvases Por una Nueva Cultura del Agua, No más pueblos bajo las aguas. RÍOS SIN PRESAS ¡PUEBLOS VIVOS!